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Textos Lengua y Literatura. Comentarios-parte práctica, Andalucía 2021

Consulta los ejercicios prácticos de la especialidad Lengua castellana y Literatura.

TEXTO 1

ENUNCIADO: Comentario lingüístico diferentes planos fonológico, morfosintáctico y léxico semántico en función de su relevancia para el significado global del mismo.


Porque vivir se ha puesto al rojo vivo. (Siempre la sangre, oh Dios, fue colorada.) Digo vivir, vivir como si nada hubiese de quedar de lo que escribo. Porque escribir es viento fugitivo, y publicar, columna arrinconada. Digo vivir, vivir a pulso, airada- mente morir, citar desde el estribo. Vuelvo a la vida con mi muerte al hombro, abominando cuanto he escrito: escombro del hombre aquel que fui cuando callaba. Ahora vuelvo a mi ser, torno a mi obra más inmortal: aquella fiesta brava del vivir y el morir. Lo demás sobra.


TEXTO 2

ENUNCIADO: Comentario literario con análisis de los diferentes planos, especialmente morfosintáctico y relación con su contenido.


Sé lo que es esperar:

¡esperé tantos

días y tantas cosas en mi vida!

Los inviernos tediosos esperando,

los veranos, bajo el sol,

esperando,

el luminoso y amarillo otoño

—bella estación para esperar—

e incluso

la primavera abierta a toda espera

más próxima que nunca a realizarse,

me han visto inútilmente,

pero firme,

tenaz, ilusionado,

en el lugar y la hora de la cita,

alta la fe y el corazón en punto.


Alta la fe y el corazón

dispuesto,

igual que tantas veces, aquí sigo,

en la esquina del tiempo

—vendrá pronto—

tras un limpio cristal de sol, de lluvia o de aire,

acodado en el claro mirador

de los vientos,

mientras pasan y pasan los meses y los días.


TEXTO 3

ENUNCIADO: Análisis de las estructuras sintácticas más relevantes en relación con el estilo del autor


Hay ciudades tan descabaladas, tan faltas de sustancia histórica, tan traídas y llevadas por gobernantes arbitrarios, tan caprichosamente edificadas en desiertos, tan parcamente pobladas por una continuidad aprehensible de familias, tan lejanas de un mar o de un río, tan ostentosas en el reparto de su menguada pobreza, tan favorecidas por un cielo espléndido que hace olvidar casi todos sus defectos, tan ingenuamente contentas de sí mismas al modo de las mozas quinceñas, tan globalmente adquiridas para el prestigio de una dinastía [...] tan abundantes de torpes teólogos y faltas de excelentes místicos, tan llenas de tonadilleras y de autores de comedias de costumbres, de comedias de enredo, de comedias de capa y espada, de comedias de café, de comedias de punto de honor, de comedias de linda tapada, de comedias de bajo coturno, de comedias de salón francés, de comedias de café no de comedia dell ́arte, tan abufaradas de autobuses de dos pisos que echan humo cuanto más negro mejor sobre aceras donde va la gente con gabardina los días de sol frío, que no tienen catedral.


TEXTO 4

ENUNCIADO: Comentario lingüístico en sus diferentes planos pragmático, fonológico, morfosintáctico y léxico semántico en función de su relevancia para el significado global del mismo.


Eran trece los hombres, trece valientes curtidos en el peligro y avezados a las luchas del mar. Con ellos iba una mujer, la del patrón.

Los trece hombres de la costa tenían el sello característico de la raza vasca: cabeza ancha, perfil aguileño, la pupila muerta por la constante contemplación de la mar, la gran devoradora de hombres.

El Cantábrico los conocía; ellos conocían las olas y el viento.

La trainera, larga, estrecha, pintada de negro, se llamaba Arantza, que en vascuence significa espina. Tenía un palo corto, plantado junto a la proa, con una vela pequeña…

La tarde era de otoño; el viento, flojo; las olas, redondas, mansas, tranquilas. La vela apenas se hinchaba por la brisa, y la trainera se deslizaba suavemente, dejando una estela de plata en el mar verdoso.

Habían salido de Motrico y marchaban a la pesca con las redes preparadas, a reunirse con otras lanchas para el día de Santa Catalina. En aquel momento pasaban por delante de Deva.

El cielo estaba lleno de nubes algodonosas y plomizas. Por entre sus jirones, trozos de un azul pálido. El sol salía en rayos brillantes por la abertura de una nube, cuya boca enrojecida se reflejaba temblando sobre el mar.

Los trece hombres, serios e impasibles, hablaban poco; la mujer, vieja, hacía media con gruesas agujas y un ovillo de lana azul. El patrón, grave y triste, con la boina calada hasta los ojos, la mano derecha en el remo que hacía de timón, miraba impasible al mar.




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